Lo que más me gustaba cuando era pequeña, era que me contaran historias. Pero lo que más me gustaba, eran las historias "de verdad". Las de aventureros que existieron en otra época, las de grandes personajes y las que hablaban de tierras lejanas y exóticas. Luego me tumbaba en la cama y soñaba que estaba dentro de esas historias, que participaba en ellas.
Pasé toda mi infancia y parte de mi adolescencia soñando despierta, y ahora, en mi etapa adulta, sigo haciéndolo. Sigo soñando y sigo leyendo, siempre en busca de algo que me sorprenda, que me transporte a otro tiempo y a otro lugar. En busca de algo que me permita volar lejos y no dejar nunca de soñar.

No sé si la vida es sueño, pero a mí soñar siempre me dio la vida.



jueves 2 de julio de 2009

La ladrona de libros

Markus Zusak




¡Qué título tan sugestivo para cualquiera que ame los libros y la lectura! Eso es lo que pensé cuando vi el título entre los libros más leídos del momento. Luego, cuando leí que el narrador era la Muerte y que hablaba de la II Guerra Mundial, de ocultar judíos, de sufrimiento y de pobreza, lo siguiente que pensé fue: "Otra novela más sobre el Holocausto". Reconozco que me sentí ligeramente decepcionada.


Ahora que la he leído, mi opinión es diferente. Sigue siendo una novela de las muchas que hay sobre la II Guerra Mundial, pero el punto de vista es distinto. No sólo porque la narradora sea una Muerte casi humana, sino porque los protagonistas son los propios alemanes, tanto los nazis como los que no lo eran. A veces se nos olvida que los alemanes también tuvieron que soportar a Hitler, y que ellos corrían tanto peligro como los demás o incluso más. Había que tener cuidado de lo que se decía y de a quién se decía. Un vecino malicioso podía ser tu ruina. Algo parecido a lo que ocurrió en tiempos de la Inquisición. La denuncia de cualquiera podía significar tu muerte.


Lo más triste de la historia es que a diferencia de otras novelas con esta temática, al final no llegan los aliados a salvarte y hay un final feliz en el que todos celebran la victoria. Desde la primera página sabes que van a perder la guerra, y la única duda es quiénes sobrevivirán y en qué condiciones. No importa si apoyabas a los nazis o no. Tu país ha perdido y tú eres alemán.


La historia se centra en Liesel, una niña de nueve años que es entregada a una familia de acogida. Es huérfana de padre y su madre no puede alimentarla, por lo que la entrega a la asistencia social. La familia de acogida vive en uno de los barrios pobres de Molching, cerca de Munich, y reciben una pequeña cantidad del gobierno por hacerse cargo de ella. La familia resulta ser un verdadero núcleo familiar en el que Liesel encuentra un hogar, unos amigos y un apoyo. Y lo más importante. Aprende a leer, algo que será el mayor consuelo para ella y quienes la rodean.


La novela habla del poder de las palabras. Las palabras pueden hacernos esclavos o pueden darnos la libertad.


Cuando Liesel aprende a leer, encuentra un mundo nuevo, lleno de posibilidades. Su única obsesión es aprender a leer cada vez mejor. Lee para sus padres; lee para Max, el judío que esconden en el sótano; lee en el refugio antiaéreo, mientras esperan a que dejen de caer las bombas. Por fin empieza a escribir.


La novela está llena de metáforas preciosas, casi poéticas, sobre todo a partir de la segunda parte. Las descripciones de la vida diaria en Himmelstrasse, la calle en la que viven; los desfiles de judíos por la ciudad; los vecinos y sus familias; las monjas del colegio. Hay todo un microcosmos en el que Liesel aprende a hacerse mayor, aprende el valor de las personas y de las palabras que pronuncian y madura con todo eso a su alrededor.


Lo mejor de todo, el librito que Max escribe para ella. "El árbol de las palabras". Sólo por eso, la novela merece la pena. Un canto a la libertad.

domingo 14 de junio de 2009

La fiesta prohibida

André-Marcel Adamek

Durante siglos, carretas llenas de animales y personajes sorprendentes se han movido por toda Europa mostrando portentos, contando historias y cantando canciones. Juglares, cómicos, acróbatas, lanzadores de cuchillos, animales amaestrados y un sinfín de atracciones recorrían los burgos de fiesta en fiesta, llevando y trayendo noticias, novedades y sobre todo diversión.

El calendario occidental, regido tanto por el trabajo en el campo como por las fiestas religiosas, fijaba fechas concretas en las que estos feriantes acudían cada año. Las gentes los esperaban impacientes, deseosos de volver a disfrutar de las mismas atracciones que habían visto el año anterior, y el anterior, y el anterior... desde su niñez, todos esperaban cada año la caravana de titiriteros que les llevaban su alegría y su esperanza. Podían volver a disfrutar del oso amaestrado y la mujer leopardo, aprender canciones nuevas que cantarían durante todo el año siguiente, sonreír con las gracias de los cómicos y en definitiva, olvidar la dureza de sus vidas.

Sólo así se explica que en el burgo de Marselane sus hasta entonces pacíficos habitantes se amotinen contra el senescal cuando llega San Lucas y los titiriteros no aparecen. Un desgraciado malentendido les ha hecho desviarse del camino que realizaban todos los años y el consejo del burgo decide enviar al anciano Alban y al herrero Lauric en busca de los feriantes. Su misión es entregarles un regalo y convencerles de que vayan a Marselane antes de que llegue el invierno.

La historia tiene dos aciertos. El primero es que en ningún momento sabemos exactamente cuándo ocurre, pero por las referencias sobre los usos y costumbres parece que pudo ser en la baja edad media. Esa imprecisión temporal aumenta la sensación de estar leyendo una historia mágica y única, pero al mismo tiempo una historia que pudo haber ocurrido.

El segundo acierto son los personajes. Los dos enviados recorren caminos y posadas de una Europa muy antigua, llena de salteadores de caminos y personajes increíbles como la Mosca, una muchacha menuda que trepa por las paredes de las posadas durante la noche para robar; el Murceguillo, llamado así por su aspecto parecido a un murciélago; Jacques de la Luna, famoso salteador de caminos que roba en las noches de luna llena; la mujer serpiente, que con su abrazo puede triturar al hombre más fuerte...

La historia es sencilla y honesta, habla fundamentalmente del entendimiento entre los pueblos, de cómo a veces nos dejamos llevar por las apariencias y de lo importante que es saber escuchar al otro.

lunes 29 de diciembre de 2008

Samarcanda

Amin Maaluf


El nombre Samarcanda nos lleva a una época pasada, un esplendor que ya no existe, un tiempo de palacios, sultanes, guerras y amores que el tiempo y la arena han cubierto para siempre.

Sin embargo, por encima de todo el tiempo transcurrido resplandece la figura de Omar Khayyam. Este poeta y filósofo del siglo XI destacó en muchos ámbitos pero este libro rinde homenaje a sus rubaiyat, poemas que cantan los placeres más terrenales y que intentan hacernos comprender que debemos disfrutar el presente. Carpe diem.


Kahyyam nació hacia 1040 y murió en 1129. La novela comienza explicándonos cómo llega a Samarcanda y allí es reconocido por su sabiduría a pesar de su juventud. Tras ser acusado de impiedad por envidiosos y fanáticos, se convierte en el protegido y amigo del juez de Samarcanda, quien le regala un precioso libro del mejor pergamino de la época y le pide que escriba en él todo aquello que no puede decir en voz alta: los famosos rubaiyat. Se trata de brevísimos poemas en los que canta las virtudes del vino y el amor, aunque también los hay de tipo místico.



Así comienza la leyenda de un manuscrito que parece que existió, aunque esto nunca lo sabremos con absoluta certeza. Con el paso de los años, todos aquellos que pudieron tocarlo y leerlo fueron añadiendo en sus márgenes anotaciones con anécdotas de la vida de Khayyam y del periplo que este libro sufrió a través de la historia.


En la segunda parte de la novela saltamos directamente al siglo XX. Un periodista norteamericano, obsesionado con este libro por cuestiones sentimentales, viaja con la intención de encontrarlo, pero en su viaje encontrará algo más que el libro.



¿Existió realmente? ¿Su pérdida fue tal y como se relata en este libro? Nunca lo sabremos. Sin embargo, si realmente existió no hay duda de que transformó a todos aquellos que tuvieron el privilegio de tocarlo con sus manos y leer sus viejísimas páginas.



sábado 30 de agosto de 2008

El gran eunuco de Constantinopla

Zülfü Livaneli



Encontré este libro por casualidad, recorriendo las estanterías de una librería a la que suelo acudir, y el título me sedujo enseguida. Pensé que sería una de esas historias exóticas sobre harenes, intrigas y amores. La realidad fue otra bien distinta.

Esta novela cuenta en primera persona la historia de un eunuco, pero no sólo su historia, sino la historia de las mujeres de su harén.

Cómo vivían, cómo eran tratadas, las envidias, los celos, las intrigas y asesinatos para aumentar su poder en el harén y colocar a sus hijos en una situación política privilegiada... Sus pobres vidas son más dignas de lástima que de otra cosa, y a pesar de vivir rodeadas de comodidades y caprichos, sus existencias están vacías y tristes. La visión que el eunuco tiene de este microcosmos femenino es a veces cruel, porque desprecia a estas mujeres pero al mismo tiempo siente un gran cariño y compasión por ellas. Es esa mezcla lo que hace que el libro sea interesante, porque hay momentos en los que este personaje llega a hacerse odioso.

Lo de menos es el momento histórico, los sultanes, las guerras, los problemas políticos de la época. Este libro habla sobre todo del harén, de cómo un niño pequeño es raptado en Abisinia para ser castrado y vendido y de cómo ese mismo niño a pesar de no ser considerado un hombre completo por sus semejantes, llegará a ser la figura masculina más importante del harén, por encima incluso del sultán. Ese poder le convierte en un personaje temido por las mujeres que están bajo su vigilancia, y desde su situación privilegiada nos describe lo que ve y lo que piensa de todas ellas y de cómo viven.

El planteamiento resulta original, se agradece mucho que no sea la típica novela romántica con sultanes de ojos oscuros y cautivas rebeldes de corazón dulce, pero reconozco que cuando la leí me pareció que le faltaba algo. No sabría decir qué, pero me quedé con ganas de más.

miércoles 20 de agosto de 2008

Granada de los Nazaríes

Esta preciosa historia la escribió Antonio Gala.

Bueno, en realidad no es una historia, sino más bien una biografía. La biografía de la ciudad más especial que he visitado hasta ahora y que nos cuenta en primera persona y a través de su edificio más emblemático, su vida.

La primera vez que fui a Granada tenía trece años, fui con mi clase. La arquitectura de la Alhambra me sobrepasó, me pareció algo imposible de abarcar. Siempre pensé que tenía que volver a ese lugar.

Hace unos años regresé. Fui sola, con la sensación de que volvía a un lugar mágico. Me emocioné recorriendo sus salas y jardines, respirando sus olores, escuchando sus ecos y sintiéndome parte de aquel lugar. Cuando me fui lo hice con la sensación (otra vez) de que tenía que retornar algún día. Una parte de mí se quedó allí para siempre. En la Alhambra.


Cuando vi este curioso libro me sentí atraída hacia él enseguida. Antonio Gala no es uno de mis escritores favoritos, pero el título me sedujo y me atrajo como un imán y no pude resistir la tentación de abrirlo. Entre sus páginas descubrí una ciudad que nos cuenta cómo ha sido su vida y cómo ha evolucionado a través de los tiempos y de las diferentes culturas y religiones que la han habitado. Nos cuenta cómo eran sus edificios, sus habitantes, sus costumbres, la historia de sus personajes más importantes, y cómo ella, Granada, ha ido adaptándose a todos los cambios y aceptando su destino.

El libro está escrito con un cariño y una sensibilidad que me hace pensar que quizá Antonio Gala sienta por Granada y por la Alhambra lo mismo que yo he sentido desde mis trece años.

lunes 11 de agosto de 2008

Moras y cristianas

"Moras y cristianas" está escrito como si en realidad fueran dos novelas en una. Las dos autoras, Magdalena Lasala y Angeles de Irisarri, se reparten el trabajo de manera que una de ellas será la mora y la otra la cristiana.


Magdalena Lasala es la mora, y a través de sus cuentos vamos descubriendo cómo vivieron las mujeres de Al-Andalus. Describe la vida de las esclavas, las artesanas, todas las profesiones y oficios hasta llegar a lo más alto de la sociedad.

Angeles de Irisarri es la cristiana, y hace lo propio con las mujeres que vivían al otro lado de la frontera.

A través de sus cuentos descubrimos a damas y criadas, monjas y prostitutas, taberneras y artistas, y sobre todo cómo afrontaban estas mujeres los problemas de aquellos tiempos, cómo intentaron ser independientes y libres en un mundo que no siempre les permitía serlo.

Lo que hace que este libro sea tan especial es que los cuentos están emparejados, de forma que si se trata de las esclavas, se presentan los dos cuentos correspondientes seguidos, uno sobre una esclava cristiana y otro sobre una esclava mora. Así, poco a poco, se van visitando las diferentes profesiones en su vertiente cristiana y musulmana y al final del libro llegamos a la reina y la sultana.

Me gustó el cariño y el sentido del humor con el que las autoras cuentan estas historias, hasta las más tristes. Para mí fue un descubrimiento, y desde entonces he repetido con ambas, porque tanto Magdalena Lasala como Angeles de Irisarri tienen un estilo muy particular.

Lo mejor de este libro es regalárselo a una buena amiga. Unos cuentos tan bonitos hay que compartirlos con alguien para poder disfrutarlos de verdad.

miércoles 6 de agosto de 2008

León el africano


Durante mucho tiempo, este fue mi libro de cabecera.

León el africano se llamaba en realidad Hassan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi (literalmente, Hassan hijo de Mohamed el alamín de Fez), y su vida es una aventura tan increíble, tan sorprendente, que parece un personaje de novela.

Hassan nació en Granada cerca de 1488, en plena decadencia del reino nazarí, y aunque tuvo tiempo de disfrutar de la belleza de esta singular ciudad, pronto tuvo que exiliarse junto con otros compatriotas. El lugar elegido fue Fez, donde pasó su juventud y recibió la formación que más adelante le sería tan útil.

Visitó todos los puntos del Mediterráneo, pasó de la riqueza a la pobreza en varias ocasiones, vivió infinidad de experiencias y aventuras, pero lo que marcó definitivamente su vida fue el hecho de ser capturado por unos piratas y entregado al Papa. Es en Roma donde finalmente fue conocido como León el africano, y es en Roma donde llevó a cabo su trabajo de poner por escrito todo lo que conocía de África y sus costumbres.

Esta novela cuenta la vida de este hombre extraordinario, aventurero y avanzado para su época, un hombre que supo convivir con sus semejantes lo mismo en el desierto que en una corte cristiana, un hombre que supo adaptarse a los tiempos turbulentos que le tocaron vivir, y que en todas partes encontró amigos.
Creo que es el propio Amin Maaluf, escritor del libro, quien mejor puede definir a León el africano:

"Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía".

Eres el viajero